"Los medios de comunicación son la entidad más poderosa de la Tierra. Ellos tienen el poder de hacer culpable al inocente e inocente al culpable y éste es el poder. Porque ellos controlan la mente de las masas." (Malcolm X)

lunes, 1 de diciembre de 2014

Programa para diciembre

Éstos son los temas que deberán preparar los alumnos que no alcanzaron los objetivos del año en la fecha de diciembre. El examen es el día 19 de diciembre a las 8:00.
Literatura:
El relato realista: Características. Autor y narrador.
El relato fantástico: Características. Lo maravilloso y lo fantástico.
La denotación y la connotación. La polisemia.
El cuento policial: Características. El policial clásico y el policial negro.

Textos literarios
Bodoc, Liliana; El rastro de la canela
Birmajer, Marcelo; El alma al diablo
Sutcliff, Rosemary; Las aventuras de Ulises
Bodoc, Liliana; Los días del Venado
Casona, Alejandro; Prohibido suicidarse en primavera

Lengua:
La comunicación: Emisor, mensaje, receptor, referente, código y canal. Los problemas en la comunicación.
Funciones del lenguaje: informativa, apelativa, emotiva, estética, fática y metalingüística.
Tramas textuales: narrativa, descriptiva, conversacional, expositivo- explicativa, argumentativa.
Discurso directo e indirecto.
Coherencia y cohesión: cohesión gramatical. Relaciones lógicas. La cohesión léxica: repetición y sustitución.

Gramática:
La oración bimembre simple y la oración compuesta. Coordinación copulativa, adversativa, disyuntiva y consecutiva. Coordinación por yuxtaposición.
Pronombres del primer y segundo grupo.

Prácticas sociales:
La entrevista: características. La conversación: características.
La publicidad y la propaganda: características y función. Las funciones en el lenguaje de la publicidad. La persuación: figuras retóricas, recursos.
El texto expositivo y el  mapa conceptual: Recursos de la explicación.

El alumno o la alumna deberá presentarse con la carpeta completa y en perfectas condiciones
El examen consta de dos partes: 

1. Escrito: Se evaluarán los temas de prácticas sociales y literarias y los temas de lengua y sintaxis. Del mismo modo, se evaluará la buena comunicación del escrito a través de la caligrafía, la ortografía, la puntuación y la sintaxis.

2. Oral: Se evaluarán algunos aspectos que estén "flojos" en el escrito y los textos literarios (resaltado en esta entrada). En esta parte, el alumno deberá preparar todos los textos pero podrá elegir uno para empezar el oral. En esta ocasión se evaluará además el buen uso de un lenguaje y un registro apropiado para la situación comunicativa de examen en la que nos encontramos. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Premios de Literatura de la NES

¡Hola a todxs!
Queremos felicitar a Macarena Rodríguez Salinas por haber recibido el Primer premio en el Concurso literario de este año de la NES en el que participan varias escuelas de la zona.
Éste es el cuento ganador:
Categoría B
Género: Narrativa.
Primer premio
Arruinada
"Nadie acudió a sus gritos"

Marie estaba en la cama del hospital. Dormida. Cuando abrió los ojos se sorprendió. Sólo podía ver las líneas borrosas, pero pudo identificar que todo lo que estaba allí era blanco o celeste. Cuando pudo ver bien, recorrió con la vista la habitación, frente a su cama se encontraba, colgado en la pared, un espejo. O eso parecía. Aquel objeto no podía ser un espejo porque en él se reflejaba todo lo que había en la habitación perfectamente, pero ella no estaba en ningún reflejo. No había ninguna persona, sólo la cama, el sillón, las paredes y las cortinas del hospital. Asustada y con las manos temblorosas, Marie tomó su celular e intentó ver si se reflejaba en la pantalla de éste. No. Tampoco. Allí estaba su reflejo. Gritó, pero nadie acudió a sus gritos y eso la desesperó más.
Se despertó espantada. Todo había sido un sueño. El no verse, no ver su reflejo, había sido un sueño. Una pesadilla. Una ilusión. Pero no era real, y eso era lo que en verdad le importaba.
Miró a su alrededor, a la habitación del hospital, sabiendo que esta vez aquel lugar sí era real. Estaba esperando al cirujano plástico. 
Marie pasó varios minutos reflexionando sobre el porqué de su sueño. Hasta que e dio cuenta: podía ser una señal. Quizá no necesitaba operarse. No era necesario cambiar su cara, para "perfeccionarse" y gustarle más a alguien. Ahínque cuando, por primera vez desde que era novia de Lucas, aquel superficial y e. Luís o hombre que ella decía amar, pudo pensar con claridad e inteligencia. Ya no quería operarse. Estaba feliz con quién era.
El cirujano interrumpió sus pensamientos entrando a la habitación. Ella, muy feliz y orgullosa de su pensamiento, abrió la boca, decidida a comunicarle al cirujano su reciente decisión. Pero él habló antes que ella, y entregándole un espejo pequeño le dijo:
-¿Ha quedado conforme con el resultado, señorita Faichild? Porque, déjeme decirle que se ve mucho mejor.
Marie, sin entender nada, tomó el espejo entre sus pequeñas manos y lo vio. Esta vez, sí había alguien en el espejo, reflejada. Aquella persona tenía la misma expresión que ella. Pero no, ella no podía ser esa persona, que se manifestaba en el espejo. Es no era su rostro. Porque ese rostro reflejado era el mas artificial que había visto. Esos no eran sus ojos. Esa no era su nariz. Esos no eran sus labios.
La verdad cayo como un balde de agua fría sobre ella. Ya era tarde. Muy tarde: ya la habían operado. Su rostro había cambiado, y no por una necesidad, sino por un capricho. Estaba muy angustiada.
Fue en ese momento cuando, por primera vez en su vida, Marie sintió que estaba arruinada.

martes, 18 de noviembre de 2014

Presentaciones orales colaborativas

Los alumnos y las alumnas de Segundo año estuvieron estudiando el texto expositivo explicativo y luego realizaron presentaciones orales colaborativas. El grupo fue dividido en seis equipos y cada uno de ellos preparó las características culturales de un periodo histórico.
Quiero felicitar a todo Segundo año por el esfuerzo realizado y por el gran trabajo que hicieron.













Éstas son las diapositivas que funcionaron como soporte visual para cada uno de los equipos:

Grecia clásica
Cortizas, Delfina
Elisiri, Brisa
Patané, Sofía
Rodríguez Salinas, Macarena



Edad Media
Bousiguez, Tomás
González Moreno, Candela
Herrera Miguens, Camila
Puia, Nicolás

  
Renacimiento y Barroco
Achinelly, Francesca
Casado, Pilar
Prieto Aráoz, Joaquín
Vicens, Lisandro



Neoclasicismo
Ampalio, Joaquín
Badaracco, Agustina
Pastor, Malena
Patella, Lucas

Para  ver el trabajo de este equipo pueden seguir este enlace

Romanticismo, Realismo, Naturalismo, Impresionismo
Abba, Micaela
Arcamone, Lucas
Kaufmann, Daniela
Merlo, Milagros
Mircea Anguita, Elisa



Vanguardias
Casquero, Tamara
Erbino, Juan
Forti Dono, Chiara
López Arrigo, Matías

martes, 4 de noviembre de 2014

Un poco de ortografía: ¿Valla, vaya o baya?



Ejemplos:

Las atletas saltaron las vallas.

La baya es un fruto carnoso.

Que vaya a tu casa depende del tiempo.

martes, 14 de octubre de 2014

Presentaciones orales colaborativas

Según el sorteo realizado en clase, les dejo acá los temas que les tocó a cada equipo. Las presentaciones se darán por orden a partir del lunes 3 de noviembre, es decir, todos los equipos deberán tener preparadas sus intervenciones para esa fecha.
Cada equipo expondrá las características más importantes del período que le ha tocado en suerte y sus destinatarios (el resto de los alumnos) harán las preguntas necesarias para aclarar lo que no se ha entendido. Asimismo, haremos una evaluación conjunta y una autoevaluación de las actuaciones de cada grupo haciendo hincapié en los logros y lo que todavía falta resolver para mejorar este tipo de trabajos. 
Las presentaciones en Power Point deberán presentarse con anterioridad para evaluar su relevancia y su formato. De este modo, se podrán mejorar con tiempo el tipo de información, el diseño y el soporte visual en general. La presentación visual deberá ser compartida conmigo a través de Google Drive a más tardar el día lunes 27 de octubre.
Una vez terminado el proceso, se llevará a cabo un trabajo práctico evaluativo de lo aprendido durante las intervenciones.
Iglesia de la Magdalena (Neoclasicismo- París)
Equipo 1: Neoclasicismo- Siglo XIX
Ampalio, Joaquín
Patella, Lucas
Pastor, Malena
Badaracco, Agustina







Barroco: Las Meninas de Diego Velázquez

Equipo 2: Renacimiento y Barroco – Siglos XVI y XVII
Prieto Aráoz, Joaquín
Vicens, Lisandro
Casado, Pilar
Achinelly, Francesca







Cristo como pantocrátor (el que todo lo gobierna) 
en un mosaico de San Apolinar el Nuevo. 
Rávena. Mosaico bizantino del siglo VI.
Equipo 3: Edad Media- Siglo V- XV
Bousiguez, Tomás
Puia, Nicolás
González Moreno, Candela
Herrera Miguens, Camila










Vanguardias: Guernica (Picasso)
Equipo 4: Vanguardias- Siglo XX
Erbino, Juan
López Arrigo, Matías
Forti Dono, Chiara
Casquero, Tamara





Retrato de un oficial de la Guardia Real a caballo
Gericault (Romanticismo)
Equipo 5: Romanticismo, Realismo, Impresionismo- Siglo XIX
Arcamone, Lucas
Kaufmann, Daniela
Mircea Anguita, Elisa
Merlo, Milagros
Abba, Micaela






La tragedia griega

Equipo 6: Antigua Grecia- Siglo V aC
Cortizas, Delfina
Rodríguez Salinas, Macarena
Elisiri, Brisa

Patané, Sofía

Temas para la integradora

La evaluación integradora tendrá lugar el día martes 18 de noviembre en el horario de clases. Los temas son los siguientes:
Literatura:
El relato realista: Características. Autor y narrador.
El relato fantástico: Características. Lo maravilloso y lo fantástico.
La denotación y la connotación. La polisemia.
El cuento policial: Características. El policial clásico y el policial negro.

Lengua:
La comunicación: Emisor, mensaje, receptor, referente, código y canal. Los problemas en la comunicación.
Funciones del lenguaje: informativa, apelativa, emotiva, estética, fática y metalingüística.
Tramas textuales: narrativa, descriptiva, conversacional, expositivo- explicativa, argumentativa.
Discurso directo e indirecto.
Coherencia y cohesión: cohesión gramatical. Relaciones lógicas. La cohesión léxica: repetición y sustitución. Sinonimia. Hiperonimia e hiponimia. La palabra generalizadora.

Gramática:
La oración bimembre simple y la oración compuesta. Coordinación copulativa, adversativa, disyuntiva y consecutiva. Coordinación por yuxtaposición.
Pronombres del primer y segundo grupo.

Prácticas sociales:
La entrevista: características. La conversación: características.
La publicidad y la propaganda: características y función. Las funciones en el lenguaje de la publicidad. La persuación: figuras retóricas, recursos.
El texto expositivo y el  mapa conceptual: Recursos de la explicación.

lunes, 13 de octubre de 2014

Presentaciones orales colaborativas

1. La actividad tiene como objetivo fundamental que los compañeros presten atención, tomen nota y comprendan los temas dados. Por lo tanto, deberá apelarse a todas las estrategias del discurso expositivo explicativo vistos en clase para lograr dicho objetivo. El tema a exponer será el desarrollo del arte y la cultura desde los antiguos griegos hasta las vanguardias de principios del siglo XX.
2. Cada grupo deberá exponer entre 15 y 20 minutos.
3. Deberán compartir entre ustedes en la red algún soporte visual como, por ejemplo, Power Point o Prezi, en el que puedan insertarse tanto escritura o diagramas, como imágenes o videos. Cuando el equipo decida qué soporte utilizar se notificará a la docente, quien les compartirá una plantilla o un prezi a cada equipo.
4. Deberán organizar el trabajo en grupo, teniendo en cuenta las diferentes habilidades de los compañeros. Es conveniente que elijan entre todos un capitán que será quien distribuya democráticamente el trabajo y quien tratará de resolver dentro de sus posibilidades, probables conflictos.
Equipos
Equipo 1:
Ampalio, Joaquín
Patella, Lucas
Pastor, Malena
Badaracco, Agustina

Equipo 2
Prieto Aráoz, Joaquín
Vicens, Lisandro
Casado, Pilar
Achinelly, Francesca

Equipo 3
Bousiguez, Tomás
Puia, Nicolás
González Moreno, Candela
Herrera Miguens, Camila

Equipo 4
Erbino, Juan
López Arrigo, Matías
Forti Dono, Chiara
Casquero, Tamara

Equipo 5
Arcamone, Lucas
Kaufmann, Daniela
Mircea Anguita, Elisa
Merlo, Milagros
Abba, Micaela

Equipo 6
Cortizas, Delfina
Rodríguez Salinas, Macarena
Elisiri, Brisa
Patané, Sofía

Temas para la presentación
Los temas son los siguientes:

1. La antigua Grecia (s. V aC)
2. La Edad Media y el oscurantismo cultural. (s. I- XV)
3. El Renacimiento y el Barroco. (s.XVI y XVII)
4. El Neoclasicismo (s. XVIII)
5. Romanticismo, Realismo, Naturalismo, Impresionismo (s. XIX)
6. Las vanguardias (s. XX)

Estos temas se sortearán en clase de modo que le toque un tema a cada uno de los equipos.

Etapas del proyecto

A. Periodo de investigación y selección del material.
1. Investigar profundamente la época en cuestión (al final de estas instrucciones, encontrarán información sobre sitios seguros en Internet y bibliografía de consulta para el tema) Recuerden que el objeto de estudio es el arte y la cultura, no la historia; por lo tanto, los datos históricos sólo deben mencionarse para situar los procesos culturales o en el caso de que funcionen como causa o consecuencia de los mismos.
2. Seleccionar los aspectos más importantes: Subrayar las ideas clave, colocar en el margen los temas principales de cada párrafo o capítulo, elaborar gráficos y resúmenes para internalizar la información. Los gráficos serán especialmente importantes para el armado del soporte visual: Recordar que debe ayudar a que los destinatarios recuerden la información y no a confundirlos.
Seleccionar imágenes o videos representativos para ilustrar los conceptos.
B. Periodo de organización:
1. Repartirse el material a exponer de manera equilibrada. (Tener en cuenta que un buen comienzo y un buen cierre siempre son efectivos en una buena exposición)
2. A partir de este momento, cada alumno debe hacerse responsable de la parte que le toca porque no sólo se perjudicará a sí mismo si no cumple, sino que además perjudicará al equipo. Esto no significa que deben dejar de colaborar unos con otros para lograr el mejor producto posible.
3. El capitán o capitana debe estar al tanto del proceso y se encargará de que cada exposición esté relacionada con las demás. El que el grupo decida que será el encargado de unificar el ppt, deberá encargarse de los aspectos técnicos para que el soporte visual ayude al cumplimiento de los objetivos.
C. Periodo de la puesta en acción:
1. La presentación oral debe incentivar la capacidad auditiva de los compañeros, por lo tanto, debe tener en cuenta la modulación de la voz, el tono, el volumen, etc.
2. Además de la voz, el cuerpo y lo gestual es el medio a través del cual brindamos la información, por lo tanto, debemos usarlo como estrategia para captar la atención del grupo.
3. En cuanto a la presentación visual (el uso del Power Point o Prezi) debe utilizarse de manera muy cuidadosa, es decir, la presentación debe combinar texto escrito e imágenes o gráficos, de modo que no interfiera en la exposición oral. No debemos confundir a quienes escuchan y miran, por lo tanto, la parte textual en el ppt debe limitarse a las ideas principales (las mínimas más importantes) para que el grupo pueda seguirnos en la exposición. 

NO DEBE LEERSE LA INFORMACIÓN PROYECTADA EN LA PANTALLA, SINO QUE DEBE SERVIR COMO RECORDATORIO PARA NO PERDER EL HILO POR PARTE DE QUIEN HABLA Y PARA ORGANIZARLE LOS CONTENIDOS A QUIEN ESCUCHA.

Al final de la exposición del tema, alguno de los miembros del grupo debe hacer un cierre que resuma mínimamente los contenidos expuestos y, si es posible, dar un pie para el tema que sigue. Por ejemplo, si el grupo terminó con Realismo, dar pie para lo que vendrá en el s. XX que serán las vanguardias.
Les dejo acá algunas recomendaciones a tener en cuenta para las presentaciones orales, a partir de las cuales se evaluará la realización del soporte visual utilizado. Para ver estas instrucciones completas pueden hacer clic acá:



Por lo tanto, se evaluará el trabajo a partir de los siguientes criterios:

1. Presentación oral: 
a) Manejo de la voz y del cuerpo para la captación del auditorio.
b) Relevancia del contenido y organización de la información.
c) Uso apropiado del soporte visual.

2. Presentación del soporte visual: 
a) Claridad y precisión en la organización de la información.
b) Uso y relevancia de textos multimodales (escritura, audio, imagen y video)
c) Coherencia de los aspectos  con la exposición oral.

3. Trabajo colaborativo
a) Participación en la plantilla o el Prezi.
b) Habilidades de interacción, negociación, colaboración.

4. Produción general
a) Coherencia entre los expositores (que se abarquen todos los aspectos, que haya continuidad entre los miembros del equipo, etc.)
b) Coherencia visual entre las diapositivas (uso de formatos y fuentes que le den una unidad a la exposición en general)

Algunas fuentes de consulta: 

En versiones analógicas:
HAUSER, Arnold, Historia social de la literatura y el arte, Madrid, Guadarrama, 1963 (En tres tomos)
HAUSER, Arnold, Historia social de la literatura y el arte, Madrid, Debate, 1997 (En dos tomos)

En Internet:
Tomo 1 de la edición de Guadarrama: Capítulo III (Grecia y Roma), Capítulo IV (Edad Media) y Capítulo V (Renacimiento)
Final del tomo 1 de la edición de Debate: Capítulo V (Renacimiento), Cap. VI (Manierismo) y Cap. VII (Barroco) (Este archivo está en pocas partes, sobre todo en la parte de Manierismo, un poco ilegible)
Tomo 2 de la edición de Debate: Capítulo VIII (Rococó, Clasicismo y Romanticismo), IX (Naturalismo e Impresionismo) y X (Bajo el signo del cine)

¡Suerte en este nuevo desafío!

"Final del juego" de Julio Cortázar

El día miércoles 22 de octubre se representará la obra de teatro "Final del juego" en el colegio, obra basada en el relato homónimo de Julio Cortázar. Les dejo el cuento para que lo impriman de modo que podamos leerlo en clase para poder participar del debate una vez terminada la función. 



Final del juego
Julio Cortázar

        Con Leticia y Holanda íbamos a jugar a las vías del Central Argentino los días de calor, esperando que mamá y tía Ruth empezaran su siesta para escaparnos por la puerta blanca. Mamá y tía Ruth estaban siempre cansadas después de lavar la loza, sobre todo cuando Holanda y yo secábamos los platos porque entonces había discusiones, cucharitas por el suelo, frases que sólo nosotras entendíamos, y en general un ambiente en donde el olor a grasa, los maullidos de José y la oscuridad de la cocina acababan en una violentísima pelea y el consiguiente desparramo. Holanda se especializaba en armar esta clase de líos, por ejemplo dejando caer un vaso ya lavado en el tacho del agua sucia, o recordando como al pasar que en la casa de las de Loza había dos sirvientas para todo servicio. Yo usaba otros sistemas, prefería insinuarle a tía Ruth que se le iban a paspar las manos si seguía fregando cacerolas en vez de dedicarse a las copas o los platos, que era precisamente lo que le gustaba lavar a mamá , con lo cual las enfrentaba sordamente en una lucha de ventajeo por la cosa fácil. El recurso heroico, si los consejos y las largas recordaciones familiares empezaban a saturarnos, era volcar agua hirviendo en el lomo del gato. Es una gran mentira eso del gato escaldado, salvo que haya que tomar al pie de la letra la referencia al agua fría; porque de la caliente José no se alejaba nunca, y hasta parecía ofrecerse, pobre animalito, a que le volcáramos media taza de agua a cien grados o poco menos, bastante menos probablemente porque nunca se le caía el pelo. La cosa es que ardía Troya, y en la confusión coronada por el espléndido si bemol de tía Ruth y la carrera de mamá en busca del bastón de los castigos, Holanda y yo nos perdíamos en la galería cubierta, hacia las piezas vacías del fondo donde Leticia nos esperaba leyendo a Ponson du Terrail, lectura inexplicable. 

    Por lo regular mamá nos perseguía un buen trecho, pero las ganas de rompernos la cabeza se le pasaban con gran rapidez y al final (habíamos trancado la puerta y le pedíamos perdón con emocionantes partes teatrales) se cansaba y se iba, repitiendo la misma frase: 
-Acabarán en la calle, estas mal nacidas. 

    Donde acabábamos era en las vías del Central Argentino, cuando la casa quedaba en silencio y veíamos al gato tenderse bajo el limonero para hacer él también su siesta perfumada y zumbante de avispas. Abríamos despacio la puerta blanca, y al cerrarla otra vez era como un viento, una libertad que nos tomaba de las manos, de todo el cuerpo y nos lanzaba hacia adelante. Entonces corríamos buscando impulso para trepar de un envión al breve talud del ferrocarril, encaramadas sobre el mundo contemplábamos silenciosas nuestro reino. 

    Nuestro reino era así: una gran curva de las vías acababa su comba justo frente a los fondos de nuestra casa. No había más que el balasto, los durmientes y la doble vía; pasto ralo y estúpido entre los pedazos de adoquín donde la mica, el cuarzo y el feldespato Ä que son los componentes del granito Ä brillaban como diamantes legítimos contra el sol de las dos de la tarde. Cuando nos agachábamos a tocar las vías (sin perder tiempo porque hubiera sido peligroso quedarse mucho ahí, no tanto por los trenes como por los de casa si nos llegaban a ver) nos subía a la cara el fuego de las piedras, y al pararnos contra el viento del río era un calor mojado pegándose a las mejillas y las orejas. Nos gustaba flexionar las piernas y bajar, subir, bajar otra vez, entrando en una y otra zona de calor, estudiándonos las caras para apreciar la transpiración, con lo cual al rato éramos una sopa. Y siempre calladas, mirando al fondo de las vías, o el río al otro lado, el pedacito de río color café con leche. 

     Después de esta primera inspección del reino bajábamos el talud y nos metíamos en la mala sombra de los sauces pegados a la tapia de nuestra casa, donde se abría la puerta blanca. Ahí estaba la capital del reino, la ciudad silvestre y la central de nuestro juego. La primera en iniciar el juego era Leticia, la más feliz de las tres y la más privilegiada. Leticia no tenía que secar los platos ni hacer las camas, podía pasarse el día leyendo o pegando figuritas, y de noche la dejaban quedarse hasta más tarde si lo pedía, aparte de la pieza solamente para ella, el caldo de hueso y toda clase de ventajas. Poco a poco se había ido aprovechando de los privilegios, y desde el verano anterior dirigía el juego, yo creo que en realidad dirigía el reino; por lo menos se adelantaba a decir las cosas y Holanda y yo aceptábamos sin protestar, casi contentas. Es probable que las largas conferencias de mamá sobre cómo debíamos portarnos con Leticia hubieran hecho su efecto, o simplemente que la queríamos bastante y no nos molestaba que fuese la jefa. Lástima que no tenía aspecto para jefa, era la más baja de las tres, y tan flaca. Holanda era flaca, y yo nunca pesé más de cincuenta kilos, pero Leticia era la más flaca de las tres, y para peor una de esas flacuras que se ven de fuera, en el pescuezo y las orejas. Tal vez el endurecimiento de la espalda la hacía parecer más flaca, como casi no podía mover la cabeza a los lados daba la impresión de una tabla de planchar parada, de esas forradas de género blanco como había en la casa de las de Loza. Una tabla de planchar con la parte más ancha para arriba, parada contra la pared. Y nos dirigía. 

    La satisfacción más profunda era imaginarme que mamá o tía Ruth se enteraran un día del juego. Si llegaban a enterarse del juego se iba a armar una meresunda increíble. El si bemol y los desmayos, las inmensas protestas de devoción y sacrificio malamente recompensados, el amontonamiento de invocaciones a los castigos más célebres, para rematar con el anuncio de nuestros destinos, que consistían en que las tres terminaríamos en la calle. Esto último siempre nos había dejado perplejas, porque terminar en la calle nos parecía bastante normal. 

    Primero Leticia nos sorteaba. Usábamos piedritas escondidas en la mano, contar hasta veintiuno, cualquier sistema. Si usábamos el de contar hasta veintiuno, imaginábamos dos o tres chicas más y las incluíamos en la cuenta para evitar trampas. Si una de ellas salía veintiuna, la sacábamos del grupo y sorteábamos de nuevo, hasta que nos tocaba a una de nosotras. Entonces Holanda y yo levantábamos la piedra y abríamos la caja de los ornamentos. Suponiendo que Holanda hubiese ganado, Leticia y yo escogíamos los ornamentos. El juego marcaba dos formas: estatuas y actitudes. Las actitudes no requerían ornamentos pero sí mucha expresividad, para la envidia mostrar los dientes, crispar las manos y arreglárselas de modo de tener un aire amarillo. Para la caridad el ideal era un rostro angélico, con los ojos vueltos al cielo, mientras las manos ofrecían algo -un trapo, una pelota, una rama de sauce- a un pobre huerfanito invisible. La vergüenza y el miedo eran fáciles de hacer; el rencor y los celos exigían estudios más detenidos. Los ornamentos se destinaban casi todos a las estatuas, donde reinaba una libertad absoluta. Para que una estatua resultara, había que pensar bien cada detalle de la indumentaria. El juego marcaba que la elegida no podía tomar parte en la selección; las dos restantes debatían el asunto y aplicaban luego los ornamentos. La elegida debía inventar su estatua aprovechando lo que le habían puesto, y el juego era así mucho más complicado y excitante porque a veces había alianzas contra, y la víctima se veía ataviada con ornamentos que no le iban para nada; de su viveza dependía entonces que inventara una buena estatua. Por lo general cuando el juego marcaba actitudes la elegida salía bien parada pero hubo veces en que las estatuas fueron fracasos horribles. 

       Lo que cuento empezó vaya a saber cuándo, pero las cosas cambiaron el día en que el primer papelito cayó del tren. Por supuesto que las actitudes y las estatuas no eran para nosotras mismas, porque nos hubiéramos cansado en seguida. El juego marcaba que la elegida debía colocarse al pie del talud, saliendo de la sombra de los sauces, y esperar el tren de las dos y ocho que venía del Tigre. A esa altura de Palermo los trenes pasan bastante rápido, y no nos daba vergüenza hacer la estatua o la actitud. Casi no veíamos a la gente de las ventanillas, pero con el tiempo llegamos a tener práctica y sabíamos que algunos pasajeros esperaban vernos. Un señor de pelo blanco y anteojos de carey sacaba la cabeza por la ventanilla y saludaba a la estatua o la actitud con el pañuelo. Los chicos que volvían del colegio sentados en los estribos gritaban cosas al pasar, pero algunos se quedaban serios mirándonos. En realidad la estatua o la actitud no veía nada, por el esfuerzo de mantenerse inmóvil, pero las otras dos bajo los sauces analizaban con gran detalle el buen éxito o la indiferencia producidos. Fue un martes cuando cayó el papelito, al pasar el segundo coche. Cayó muy cerca de Holanda, que ese día era la maledicencia, y reboto hasta mí. era un papelito muy doblado y sujeto a una tuerca. Con letra de varón y bastante mala, decía: "Muy lindas estatuas. Viajo en la tercera ventanilla del segundo coche, Ariel B." Nos pareció un poco seco, con todo ese trabajo de atarle la tuerca y tirarlo, pero nos encantó. Sorteamos para saber quién se lo quedaría, y me lo gané. Al otro día ninguna quería jugar para poder ver cómo era Ariel B., pero temimos que interpretara mal nuestra interrupción, de manera que sorteamos y ganó Leticia. Nos alegramos mucho con Holanda porque Leticia era muy buena como estatua, pobre criatura. La parálisis no se notaba estando quieta, y ella era capaz de gestos de una enorme nobleza. Como actitudes elegía siempre la generosidad, el sacrificio y el renunciamiento. Como estatuas buscaba el estilo de Venus de la sala que tía Ruth llamaba la Venus del Nilo. Por eso le elegimos ornamentos especiales para que Ariel se llevara una buena impresión. Le pusimos un pedazo de terciopelo verde a manera de túnica, y una corona de sauce en el pelo. Como andábamos de manga corta, el efecto griego era grande. Leticia se ensayó un rato a la sombra, y decidimos que nosotras nos asomaríamos también y saludaríamos a Ariel con discreción pero muy amables. Leticia estuvo magnífica, no se le movía ni un dedo cuando llegó el tren. Como no podía girar la cabeza la echaba para atrás, juntando los brazos al cuerpo casi como si le faltaran; aparte el verde de la túnica, era como mirar la Venus del Nilo. En la tercera ventanilla vimos a un muchacho de rulos rubios y ojos claros que nos hizo una gran sonrisa al descubrir que Holanda y yo lo saludábamos. El tren se lo llevó en un segundo, pero eran las cuatro y media y todavía discutíamos si vestía de oscuro, si llevaba corbata roja y si era odioso o simpático. El jueves yo hice la actitud del desaliento, y recibimos otro papelito que decía: "Las tres me gustan mucho. Ariel." Ahora él sacaba la cabeza y un brazo por la ventanilla y nos saludaba riendo. Le calculamos dieciocho años (seguras de que no tenía más de dieciséis) y convinimos en que volvía diariamente de algún colegio inglés. Lo más seguro de todo era el colegio inglés, no aceptábamos un incorporado cualquiera. Se vería que Ariel era muy bien. 
Pasó que Holanda tuvo la suerte increíble de ganar tres días seguidos. Superándose, hizo las actitudes del desengaño y el latrocinio, y una estatua dificilísima de bailarina, sosteniéndose en un pie desde que el tren entró en la curva. Al otro día gané yo, y después de nuevo; cuando estaba haciendo la actitud del horror, recibí casi en la nariz un papelito de Ariel que al principio no entendimos: "La más linda es la más haragana." Leticia fue la última en darse cuenta, la vimos que se ponía colorada y se iba a un lado, y Holanda y yo nos miramos con un poco de rabia. Lo primero que se nos ocurrió sentenciar fue que Ariel era un idiota, pero no podíamos decirle eso a Leticia, pobre ángel, con su sensibilidad y la cruz que llevaba encima. Ella no dijo nada, pero pareció entender que el papelito era suyo y se lo guardó. Ese día volvimos bastante calladas a casa, y por la noche no jugamos juntas. En la mesa Leticia estuvo muy alegre, le brillaban los ojos, y mamá miró una o dos veces a tía Ruth como poniéndola de testigo de su propia alegría. En aquellos días estaban ensayando un nuevo tratamiento fortificante para Leticia, y por lo visto era una maravilla lo bien que le sentaba. 

    Antes de dormirnos, Holanda y yo hablamos del asunto. No nos molestaba el papelito de Ariel, desde un tren andando las cosas se ven como se ven, pero nos parecía que Leticia se estaba aprovechando demasiado de su ventaja sobre nosotras. Sabía que no le íbamos a decir nada, y que en una casa donde hay alguien con algún defecto físico y mucho orgullo, todos juegan a ignorarlo empezando por el enfermo, o más bien se hacen los que no saben que el otro sabe. Pero tampoco había que exagerar y la forma en que Leticia se había portado en la mesa, o su manera de guardarse el papelito, era demasiado. Esa noche yo volví a soñar mis pesadillas con trenes, anduve de madrugada por enormes playas ferroviarias cubiertas de vías llenas de empalmes, viendo a distancia las luces rojas de locomotoras que venían, calculando con angustia si el tren pasaría a mi izquierda, y a la vez amenazada por la posible llegada de un rápido a mi espalda o -lo que era peor- que a último momento uno de los trenes tomara uno de los desvíos y se me viniera encima. Pero de mañana me olvidé porque Leticia amaneció muy dolorida y tuvimos que ayudarla a vestirse. Nos pareció que estaba un poco arrepentida de lo de ayer y fuimos muy buenas con ella, diciéndole que esto le pasaba por andar demasiado, y que tal vez lo mejor sería que se quedara leyendo en su cuarto. Ella no dijo nada pero vino a almorzar a la mesa, y a las preguntas de mamá contestó que ya estaba muy bien y que casi no le dolía la espalda. Se lo decía y nos miraba. 

    Esa tarde gané yo, pero en ese momento me vino un no sé qué y le dije a Leticia que le dejaba mi lugar, claro que sin darle a entender por qué. Ya que el otro la prefería, que la mirara hasta cansarse. Como el juego marcaba estatua, le elegimos cosas sencillas para no complicarle la vida, y ella inventó una especie de princesa china, con aire vergonzoso, mirando al suelo y juntando las manos como hacen las princesas chinas. Cuando pasó el tren, Holanda se puso de espaldas bajo los sauces pero yo miré y vi que Ariel no tenía ojos más que para Leticia. La siguió mirando hasta que el tren se perdió en la curva, y Leticia estaba inmóvil y no sabía que él acababa de mirarla así. Pero cuando vino a descansar bajo los sauces vimos que sí sabía, y que le hubiera gustado seguir con los ornamentos toda la tarde, toda la noche. 

    El miércoles sorteamos entre Holanda y yo porque Leticia nos dijo que era justo que ella se saliera. Ganó Holanda con su suerte maldita, pero la carta de Ariel cayó de mi lado. Cuando la levanté tuve el impulso de dársela a Leticia que no decía nada, pero pensé que tampoco era cosa de complacerle todos los gustos, y la abrí despacio. Ariel anunciaba que al otro día iba a bajarse en la estación vecina y que vendría por el terraplén para charlar un rato. Todo estaba terriblemente escrito, pero la frase final era hermosa: "Saludo a las tres estatuas muy atentamente. " La firma parecía un garabato aunque se notaba la personalidad. 

    Mientras le quitábamos los ornamentos a Holanda, Leticia me miró una o dos veces. Yo les había leído el mensaje y nadie hizo comentarios, lo que resultaba molesto porque al fin y al cabo Ariel iba a venir y había que pensar en esa novedad y decidir algo. Si en casa se enteraban, o por desgracia a alguna de las de Loza le daba por espiarnos, con lo envidiosas que eran esas enanas, seguro que se iba a armar la meresunda. Además que era muy raro quedarnos calladas con una cosa así, sin mirarnos casi mientras guardábamos los ornamentos y volvíamos por la puerta blanca. 

    Tía Ruth nos pidió a Holanda y a mí que bañáramos a José, se llevó a Leticia para hacerle el tratamiento, y por fin pudimos desahogarnos tranquilas. Nos parecía maravilloso que viniera Ariel, nunca habíamos tenido un amigo así, a nuestro primo Tito no lo contábamos, un tilingo que juntaba figuritas y creía en la primera comunión. Estábamos nerviosísimas con la expectativa y José pagó el pato, pobre ángel. Holanda fue más valiente y sacó el tema de Leticia. Yo no sabía qué pensar, de un lado me parecía horrible que Ariel se enterara, pero también era justo que las cosas se aclararan porque nadie tiene por qué perjudicarse a causa de otro. Lo que yo hubiera querido es que Leticia no sufriera, bastante cruz tenía encima y ahora con el nuevo tratamiento y tantas cosas. 

    A la noche mamá se extrañó de vernos tan calladas y dijo qué milagro, si nos habían comido la lengua los ratones, después miró a tía Ruth y las dos pensaron seguro que habíamos hecho alguna gorda y que nos remordía la conciencia. Leticia comió muy poco y dijo que estaba dolorida, que la dejaran ir a su cuarto a leer Rocambole. Holanda le dio el brazo aunque ella no quería mucho, y yo me puse a tejer, que es una cosa que me viene cuando estoy nerviosa. Dos veces pensé ir al cuarto de Leticia, no me explicaba qué hacían esas dos ahí solas, pero Holanda volvió con aire de gran importancia y se quedó a mi lado sin hablar hasta que mamá y tía Ruth levantaron la mesa. "Ella no va a ir mañana. Escribió una carta y dijo que si él pregunta mucho, se la demos." Entornando el bolsillo de la blusa me hizo ver un sobre violeta. Después nos llamaron para secar los platos, y esa noche nos dormimos casi en seguida por todas las emociones y el cansancio de bañar a José. 

    Al otro día me tocó a mí salir de compras al mercado y en toda la mañana no vi a Leticia que seguía en su cuarto. Antes que llamaran a la mesa entré un momento y la encontré al lado de la ventana, con muchas almohadas y el tomo noveno de Rocambole. Se veía que estaba mal, pero se puso a reír y me contó de una abeja que no encontraba la salida y de un sueño cómico que había tenido. Yo le dije que era una lástima que no fuera a venir a los sauces, pero me parecía tan difícil decírselo bien. "Si querés podemos explicarle a Ariel que estabas descompuesta", le propuse, pero ella decía que no y se quedaba callada. Yo insistí un poco en que viniera, y al final me animé y le dije que no tuviese miedo, poniéndole como ejemplo que el verdadero cariño no conoce barreras y otras ideas preciosas que habíamos aprendido en El Tesoro de la Juventud, pero era cada vez más difícil decirle nada porque ella miraba la ventana y parecía como si fuera a ponerse a llorar. Al final me fui diciendo que mamá me precisaba. El almuerzo duró días, y Holanda se ganó un sopapo de tía Ruth por salpicar el mantel con tuco. Ni me acuerdo de cómo secamos los platos, de repente estábamos en los sauces y las dos nos abrazábamos llenas de felicidad y nada celosas una de otra. Holanda me explicó todo lo que teníamos que decir sobre nuestros estudios para que Ariel se llevara una buena impresión, porque los del secundario desprecian a las chicas que no han hecho más que la primaria y solamente estudian corte y repujado al aceite. Cuando pasó el tren de las dos y ocho Ariel sacó los brazos con entusiasmo, y con nuestros pañuelos estampados le hicimos señas de bienvenida. Unos veinte minutos después lo vimos llegar por el terraplén, y era más alto de lo que pensábamos y todo de gris. 

    Bien no me acuerdo de lo que hablamos al principio, él era bastante tímido a pesar de haber venido y los papelitos, y decía cosas muy pensadas. Casi en seguida nos elogió mucho las estatuas y las actitudes y preguntó cómo nos llamábamos y por qué faltaba la tercera. Holanda explicó que Leticia no había podido venir, y él dijo que era una lástima y que Leticia le parecía un nombre precioso. Después nos contó cosas del Industrial, que por desgracia no era un colegio inglés, y quiso saber si le mostraríamos los ornamentos. Holanda levantó la piedra y le hicimos ver las cosas. A él parecían interesarle mucho, y varias veces tomó alguno de los ornamentos y dijo: "Éste lo llevaba Leticia un día", o: "Éste fue para la estatua oriental", con lo que quería decir la princesa china. Nos sentamos a la sombra de un sauce y él estaba contento pero distraído, se veía que sólo se quedaba de bien educado. Holanda me miró dos o tres veces cuando la conversación decaía, y eso nos hizo mucho mal a las dos, nos dio deseos de irnos o que Ariel no hubiese venido nunca. El preguntó otra vez si Leticia estaba enferma, y Holanda me miró y yo creí que iba a decirle, pero en cambio contestó que Leticia no había podido venir. Con una ramita Ariel dibujaba cuerpos geométricos en la tierra, y de cuando en cuando miraba la puerta blanca y nosotras sabíamos lo que estaba pasando, por eso Holanda hizo bien en sacar el sobre violeta y alcanzárselo, y él se quedó sorprendido con el sobre en la mano, después se puso muy colorado mientras le explicábamos que eso se lo mandaba Leticia, y se guardó la carta en el bolsillo de adentro del saco sin querer leerla delante de nosotras. Casi en seguida dijo que había tenido un gran placer y que estaba encantado de haber venido, pero su mano era blanda y antipática de modo que fue mejor que la visita se acabara, aunque más tarde no hicimos más que pensar en sus ojos grises y en esa manera triste que tenía de sonreír. También nos acordamos de cómo se había despedido diciendo: "Hasta siempre", una forma que nunca habíamos oído en casa y que nos pareció tan divina y poética. Todo se lo contamos a Leticia que nos estaba esperando debajo del limonero del patio, y yo hubiese querido preguntarle qué decía su carta pero me dio no sé qué porque ella había cerrado el sobre antes de confiárselo a Holanda, así que no le dije nada y solamente le contamos cómo era Ariel y cuantas veces había preguntado por ella. Esto no era nada fácil de decírselo porque era una cosa linda y mala a la vez, nos dábamos cuenta de que Leticia se sentía muy feliz y al mismo tiempo estaba casi llorando, hasta que nos fuimos diciendo que tía Ruth nos precisaba y la dejamos mirando las avispas del limonero. 

   
Cuando íbamos a dormirnos esa noche, Holanda me dijo: "Vas a ver que mañana se acaba el juego." Pero se equivocaba aunque no por mucho, y al otro día Leticia nos hizo la seña convenida en el momento del postre. Nos fuimos a lavar la loza bastante asombradas y con un poco de rabia, porque eso era una desvergüenza de Leticia y no estaba bien. Ella nos esperaba en la puerta y casi nos morimos de miedo cuando al llegar a los sauces vimos que sacaba del bolsillo el collar de perlas de mamá y todos los anillos, hasta el grande con rubí de tía Ruth. Si las de Loza espiaban y nos veían con las alhajas, seguro que mamá iba a saberlo en seguida y que nos mataría, enanas asquerosas. Pero Leticia no estaba asustada y dijo que si algo sucedía ella era la única responsable. "Quisiera que me dejaran hoy a mí", agregó sin mirarnos. Nosotras sacamos en seguida los ornamentos, de golpe queríamos ser tan buenas con Leticia, darle todos los gustos y eso que en el fondo nos quedaba un poco de encono. Como el juego marcaba estatua, le elegimos cosas preciosas que iban bien con las alhajas, muchas plumas de pavorreal para sujetar el pelo, una piel que de lejos parecía un zorro plateado, y un velo rosa que ella se puso como un turbante. La vimos que pensaba, ensayando la estatua pero sin moverse, y cuando el tren apareció en la curva fue a ponerse al pie del talud con todas las alhajas que brillaban al sol. Levantó los brazos como si en vez de una estatua fuera a hacer una actitud, y con las manos señaló el cielo mientras echaba la cabeza hacia atrás (que era lo único que podía hacer, pobre) y doblaba el cuerpo hasta darnos miedo. Nos pareció maravillosa, la estatua más regia que había hecho nunca, y entonces vimos a Ariel que la miraba, salido de la ventanilla la miraba solamente a ella, girando la cabeza y mirándola sin vernos a nosotras hasta que el tren se lo llevó de golpe. No sé por qué las dos corrimos al mismo tiempo a sostener a Leticia que estaba con lo ojos cerrados y grandes lágrimas por toda la cara. Nos rechazó sin enojo, pero la ayudamos a esconder las alhajas en el bolsillo, y se fue sola a casa mientras guardábamos por última vez los ornamentos en su caja. Casi sabíamos lo que iba a suceder, pero lo mismo al otro día fuimos las dos a los sauces, después que tía Ruth nos exigió silencio absoluto para no molestar a Leticia que estaba dolorida y quería dormir. Cuando llegó el tren vimos sin ninguna sorpresa la tercera ventanilla vacía, y mientras nos sonreíamos entre aliviadas y furiosas, imaginamos a Ariel viajando del otro lado del coche, quieto en su asiento, mirando hacia el río con sus ojos grises. 

martes, 16 de septiembre de 2014

La noche de los lápices: Soy estudiante secundario, soy el futuro...

Hoy a través de la memoria de miles y miles de estudiantes secundarios, hablan quienes hablaban 38 años atrás..

Me llamo Claudio de Acha y me dicen “el colorado”. Nací en Necochea hace 17 años y voy al Colegio Nacional de La Plata. Me gusta mucho leer, tal vez por eso soy bastante tímido y me cuesta relacionarme con las chicas.

Yo soy María Clara Ciocchini, pero me dicen cariñosamente “la cieguita”
porque uso lentes. Tengo 18 años y nací en Bahía Blanca donde me afilié a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y, junto con mis compañeros cristianos del grupo “La pequeña obra”, di apoyo escolar y sanitario en villas miserias de mi ciudad natal. Un día, el año pasado, vinieron a buscarme a mi casa los señores de la Triple A local. Yo no estaba. Para que no me mataran me fui a estudiar a La Plata…


Yo soy María Claudia Falcone , tengo 16 años y estudio Bellas Artes en La Plata. Soy la abanderada. Junto con mi amiga María Clara, colaboramos con tareas de educación y sanidad en las villas. En eso nos parecemos aunque en otras cosas seamos tan diferentes. A mí me gusta verme linda y estoy orgullosa de mis ojos celestes y mi flequillo lacio. Me gusta ir a bailar pero a mi novio que es medio hippie no le gusta tanto. Me gusta leer a Benedetti y escuchar a Sui Generis… Me cuentan que hoy una escuela de Palermo fue bautizada con mi nombre por los estudiantes…

Soy Francisco López Muntaner, tengo 16 años y mis amigos me dicen “Panchito”. Soy hincha de Gimnasia y participo junto con mis compañeros de Bellas Artes en la Unión de Estudiantes Secundarios. Con María Claudia, que es nuestra líder y nuestro referente, hacemos trabajos voluntarios en barrios carenciados. Creo en una distribución más justa de la riqueza y milito por la justicia social.

Mi nombre es Horacio Ungaro y tengo 17 años. Mis hermanos mayores me dicen “mi hermanito” pero no entienden que hace un año crecí de golpe cuando asesinaron a una compañera que admiraba con el alma: Mirta Aguilar, le faltaban dos materias para recibirse de abogada. Escribí en mi habitación: “Vive tu vida, hermano mío, pero también vive la mía”. Estudio en el Normal N°3 y me va muy bien en las materias: Tengo varios cuadros de honor. Tengo lindos ojos verdes pero muchas pecas, por eso tal vez soy tan tímido. Me encantan los deportes y nado en el club Universitarios desde muy chiquitito. Quiero estudiar Medicina como mi hermana Marta y soy profesor de Francés, idioma que estudio desde los 6 años. Me encantan la filosofía y los temas sociales, es sobre lo que más me gusta leer en el escaso tiempo libre que me deja el colegio y la militancia en la Unión de Estudiantes Secundarios (a la que pertenezco desde hace dos años): con mis compañeros, vamos tres veces por semana a los barrios carenciados donde ayudamos a los pequeños que tienen menos que nosotros con la tarea escolar.

Me llamo Daniel Racero, pero me dicen “Calibre”. Tengo 18 años y soy afiliado de la Unión de Estudiantes Secundarios del Normal N°3 de La Plata. Con mi amigo Horacio Ungaro salimos a hacer campañas de vacunación en los barrios carenciados, trabajamos en la recuperación de viviendas y brindamos apoyo escolar en las villas. Hoy escribí en mi cuaderno: “Encontré una trinchera para luchar por una causa justa”

Soy estudiante secundario, soy el futuro...

Hasta la próxima.

martes, 26 de agosto de 2014

Siguiendo las pistas... El cuento policial

El espejo del juez 
Gilbert Keith Chersterton
(fragmento)

[El padre Brown llega a una casa donde acaban de asesinar a un juez. Le informan que, además, han encontrado a un desconocido que habría entrado saltando los muros del jardín.]
(...) Ha de comprender que se me hizo sospechoso. Claro, tal vez sea inocente, pero como entró de una manera poco regular... (...) ¿Por qué cree usted que es inocente?
—Porque entró en el jardín de una manera irregular —contestó el clérigo—. Yo entré como se debe entrar. (...)
—Perdone usted —dijo Bagshaw—, pero ¿importa mucho el que haya usted entrado por la puerta principal, si no es que vaya a delatar al asesino?
—Sí que importa —dijo el sacerdote sin inmutarse—. La verdad es que, cuando entré por la puerta principal, vi algo que nadie más ha visto. (...) Vi una verdadera catástrofe. (...) Un gran espejo hecho añicos, una pequeña palmera echada por los suelos y la maceta rota (...). Me parece que podemos descartar a una persona del asunto —continuó el sacerdote con el mismo tono reposado—, y ésta es el señor Michael Flood, quien no entró en la casa por la puerta principal (...).

A partir del fragmento anterior, continuar el texto que se presenta a continuación en el que se comienza a proponer una resolución del caso. La idea es que determinen quién es el culpable, cuál fue su móvil y cuál fue su modus operandi. Utilicen discurso indirecto:


El padre Brown no está de acuerdo con la teoría de Bagshaw. Éste supone que el asesino entró por la puerta principal, halló al juez, luchó con él por lo que se rompió el espejo y luego lo persiguió hasta el jardín donde lo mató. En cambio, para el padre Brown, fue una bala lo que rompió el espejo. Considera que el asesino disparó sobre el juez, pero éste no estaba allí, sino que...

Recuerden el uso correcto de los tiempos verbales, los pronombres y los adverbios en el uso del discurso indirecto. Además, es necesario que se preocupen por la ortografía, la puntuación, la acentuación y la correcta separación en párrafos en sus comentarios.

Los espero ansiosamente para leer sus deducciones...

jueves, 21 de agosto de 2014

Una entrevista...

Mientras intentamos armar un libro virtual con las entrevistas de todos y de todas, les dejo acá como modelo la excelente entrevista realizada por Joaquín Ampalio a la artista plástica quilmeña Hebe Liz Schewestein. ¡Que la disfruten!



Acá pueden escuchar un fragmento de la entrevista en la que Hebe Schewestein lee el prólogo de uno de sus libros:


domingo, 3 de agosto de 2014

La entrevista: Trabajamos con Audacity y Soundcloud

Han recibido en sus correos la entrevista gráfica con las últimas sugerencias de corrección. Ahora deberán subirlas a sus respectivos blogs. La novedad será que, además del destacado gráfico que aprendimos como parte del paratexto de la entrevista escrita, ahora agregaremos un destacado auditivo trabajando con un editor de audio y subiéndolo a la red a través de la plataforma Soundcloud. 
¿Cómo lo haremos? La idea es que revisen las grabaciones de sus entrevistas y elijan un fragmento (no muy largo (de aproximadamente entre 45 segundos y un minuto y medio) para agregar a la entrevista gráfica. De este modo, los lectores tendrán acceso a la voz del entrevistado o de la entrevistada como otra forma más de acercamiento a estas personas y a cómo viven sus respectivas profesiones.
Para editar sus grabaciones de la entrevista, les recomiendo Audacity, pero pueden trabajar con cualquier editor de audio que ustedes conozcan. Audacity es un editor de audio digital de software libre y pueden descargarlo en español de este sitio 
Normalmente, los editores de video también permiten hacer pequeñas ediciones del audio, pero Audacity nos permite hacer ciertas ediciones en audios independientes (archivos mp3, por ejemplo) y operaciones como las siguientes:
·         Cortar un archivo mp3 o un archivo wav.
·         Grabar desde micrófono, cd de audio, streaming, etc.
·         Mezclar dos o más pistas de audio y generar un nuevo audio
·         Aplicar efectos de audio
·         Crear un archivo mp3 o wav

Les dejo un tutorial para que comiencen a trabajar con esta herramienta:



Para para poder grabar el audio en formato mp3, debemos descargar un complemento. Para eso, ingresen en este link y pulsen Download como lo muestra la siguiente imagen.
Guarden el complemento en la misma carpeta donde descargaron el  Audacity.



Una vez descargado, abran el archivo y  hagan clic en todos los mensajes "Aceptar" y "Siguiente" que aparezcan.


Una vez editado el archivo de audio, deberán subirlo  a la red para poder, después, compartirlo en sus blogs. Para ello es necesario registrarse en algún sitio que les permita después compartir sus audios. Uno de las más conocidos y accesibles es Soundcloud, que es una herramienta en línea que permite grabar y cargar archivos de audio y compartirlos en plataformas virtuales como blogs o redes sociales. 
Les dejo un tutorial en diapositivas que indica claramente cómo acceder a esta herramienta:


Soundcloud en 21 diapositivas from Diego Leal

La entrevista deberá estar subida al blog el día lunes 11 de agosto.
¡Suerte con esta nueva experiencia!

Premios del Concurso "Del texto escrito al texto multimodal"

Ya tenemos los resultados del jurado que ha evaluado los textos a partir de los siguientes criterios:

Criterios de evaluación para el jurado

Criterio A: Adaptación del cuento.
¿En qué medida los estudiantes han logrado transmitir el relato de manera eficaz y adaptarlo a otro código según el destinatario propuesto?
0
El trabajo no alcanza ninguno de los niveles especificados por los descriptores que figuran a continuación.
1
El mensaje resulta poco comprensible con baches importantes en la comunicación.
2
El mensaje resulta comprensible y comunica el relato original.
3
El mensaje resulta comprensible y favorece la comunicación del relato original
4
El mensaje resulta eficaz y favorece muy bien la comunicación del relato original.

Criterio B: Integración de los diferentes códigos utilizados en el mensaje.
¿En qué medida los estudiantes han logrado establecer relaciones significativas entre los diferentes códigos utilizados  para la elaboración del producto? (Uso de imágenes, videos, audio, texto escrito, fotografías, música, etc.)
0
El trabajo no alcanza ninguno de los niveles especificados por los descriptores que figuran a continuación.
1
Los estudiantes han integrado los códigos de manera superficial y poco eficaz.
2
Los estudiantes han integrado correctamente los códigos con cierta eficacia.
3
Los estudiantes han integrado bien los códigos y de manera eficaz.
4
Los estudiantes han integrado muy bien los códigos y de manera muy eficaz.

Criterio C: Actuación, interpretación y creatividad[1]
¿En qué medida los estudiantes han logrado transmitir los sentimientos y los caracteres de los diferentes personajes de la historia de manera eficaz? ¿En qué medida han  sido creativos en la presentación de los mismos?
0
El trabajo no alcanza ninguno de los niveles especificados por los descriptores que figuran a continuación.
1
Los estudiantes han utilizado recursos que logran transmitir en cierta medida algo de la expresividad y la caracterización de los personajes aunque con escasa creatividad.
2
Los estudiantes han utilizado recursos que logran transmitir de manera correcta la expresividad y la caracterización de los personajes con cierta creatividad.
3
Los estudiantes han utilizado recursos que logran transmitir bien la expresividad y la caracterización de los personajes con bastante creatividad.
4
Los estudiantes han utilizado recursos que logran transmitir muy bien la expresividad y la caracterización de los personajes con mucha creatividad.

Criterio D: Organización y Edición
¿En qué medida los estudiantes han logrado organizar el material y editarlo de modo que resulte en una “totalidad” armónica y coherente? ¿En qué medida el paratexto (títulos, subtítulos, créditos…) colaboran en la presentación general?

0
El trabajo no alcanza ninguno de los niveles especificados por los descriptores que figuran a continuación.
1
El material se organiza de manera superficial y tiene algunos problemas de edición. El paratexto apenas colabora en la presentación general.
2
El material se organiza de manera correcta y está editado de manera aceptable. El paratexto  colabora en cierta medida en la presentación general.
3
El material se organiza bien y está editado de manera correcta. El paratexto colabora en la presentación general.
4
El material se organiza muy bien y está editado de manera eficaz. El paratexto colabora de manera efectiva en la presentación general.




[1] Con “creatividad” nos referimos, por ejemplo, a la actuación de las voces y las del cuerpo, a las ilustraciones realizadas por ellos mismos, a formas novedosas de edición o de combinación de códigos o registros, etc. 

Agradecemos la invalorable colaboración de Silvia Gómez, profesora de Geografía; Pablo Mariuzzi, profesor de Arte; Alejo Merker, psicopedagogo; Carlos Unterstein, director y Liliana Waipan, directora.

Los resultados son los siguientes:
Primer premio: Equipo N° 3:
Casquero, Tamara
González Moreno, Candela
López Arrigo, Matías
Rodríguez Salinas, Macarena
Vicens, Lisandro.

Segundo premio: Equipo N° 4:
Arcamone, Lucas
Badaracco, Agustina
Casado, Pilar
Mircea Anguita, Elisa
Patané, Sofía

Y una mención especial a los otros tres equipos que tan bien han trabajado en el proyecto.
¡Felicitaciones a tod@s!